Un año se ha cumplido desde tu partida

ImagenUn día 5 de mayo pero, hace exactamente un año Ed, recuerdo que me mensajeaste diciéndome que ya estabas levantado, que estabas jugando fútbol y me deseaste bonito inicio de fin de semana.  Fue la última vez que nos comunicamos.

Una hora después timbró mi celular, raramente me estabas marcando y raro, porque solías marcarme desde tu casa; contesté y no era tu voz, me sentí peor de extraña cuando me preguntaron que si era familiar tuyo, pues obvio que no lo eras, miles de cosas vinieron a mi cabeza en ese momento, me dijeron que me habían marcado porque era la última que había tenido contacto contigo me preguntaron que si podía comunicarme con algún familiar, que era urgente, sentí una impotencia tener que decir que no, no sabía como comunicarme con algún familiar, pregunté que había pasado y sólo me dijo “es que tuvo un infarto”. Colgamos y no sabía que hacer, lo que me vino a la mente fue buscar en face a quien reconocía e intentar contactar, pues a la única que estaba segura era a tu sobrina, pero 8.30 de la mañana, pues eso hice y de “casualidad, causalidad” me contestó un inbox que sólo acerté a decir que era tu amiga y que si sus papás se podían comunicar a tu celular, con urgencia.

Entre angustiada y triste, esperaba que estuvieras bien, porque no sabía como estabas, no quise preguntar, marqué para saber la realidad y, la realidad es que habías dejado de existir en este mundo, que sólo tu cuerpo yacía aquí pero nada más.
Una gran tristeza me invadió y llorando no podía creer todo lo que estaba pasando. Un rato después cuando mi amiga me marcó, para decirme no se que, le conté lo sucedido y me dijo algo así de “en serio bel, tengo un paquete para ti que él envío a mi casa”, con mayor razón no entendía que pasaba ahora había un paquete que me había llegado justo el día que te fuiste. Me parecía hasta irreal que justo recibiría un regalo ese día, parecía que te habías dedicado a ser tan detallista, que hasta para despedirte te habías encargado de hacerlo especial.

El día me pasó como automático, metida en mis pensamientos, terminando lo que tenía que hacer para irme al DF, porque todavía seguía haciendo cosas como si nada y porque sabía que tenía que ir a despedirte personalmente. No había ido sola al DF, había ido acompañada o sabía que tú me esperabas, pues ninguna de las dos, cuanto deseé que alguno de tus familiares me recogiera pero pues ellos que sabían de mi pavor por andar sola en la noche.

Llegué al DF de madrugada, iba sintiendo que todo era real, habías muerto, no estabas aquí, aunque te sintiera, aún estabas muy cercano, recordando todas atenciones, nuestras últimas pláticas en skype, los viajes anteriores, todo lo que habíamos vivido juntos, el que me hospedaras en tu casa, el que pasáramos mucho tiempo juntos divagando de los momentos, de la vida, de viajes, el que me mostraras lugares espectaculares, el que después de cada pasarela me recogieras y fuéramos a cenar, o algo; fuimos a tantos lugares en tan corta temporada, que parecía que sabíamos que teníamos que aprovechar el tiempo porque no habría más.

No pude llorarte allá, pensé que estar con tus familiares y amigos donde no me conocían podría, pero no, estaba bloqueada; nunca te volví a ver, y me lo agradezco, sólo tengo vida en mis recuerdos, gestos y sonrisas.

De regreso todo era más ligero, no había dormido como 24 horas seguidas y no me importó, necesitaba estar cansada para dejar al cuerpo y mente relajarse. Te pedí que no me vinieras en sueños, ni nada, era una manera de decirle a mi inconsciente que no me traicionara; no quería soñarte, ni tener esos sueños de que algo quisieras decirme, despedirte y bla bla.

Y ¿qué contenía el paquete?, 4 esmaltes que habíamos visto en uno de los centros comerciales que me acompañaste, con una tarjeta diciendo muchas cosas: que estarías ahí mientras te lo permitiera, que a veces pasaríamos momentos tristes y felices pero que son necesarios.

Aunque fue una despedida triste, tuvo su toque de original debo admitir, de verdad, aprecio el que nuestros mundos se hayan juntado en algún punto de nuestras vidas, aunque haya sido en el final de la tuya. Ya pasó un año, te sigo llevando en los más lindos momentos vividos, el sentimiento de tristeza se ha ido, hay veces que extraño que no podamos divagar ciertos temas que sólo quiero hacer contigo; pero bueno así es la vida y te tocó partir.

Tantas cosas han pasado en todo este año, como que aún no he regresado al DF, pero ya lista para cuando se presente una oportunidad.

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